La alegria ante Todo

La alegria ante Todo
Siempre Gracias

miércoles, 9 de mayo de 2012

La Anciana


Vivía una vez una anciana suspirosa y viuda desde hacía muchos años llamada Margarita, que vivía en  Chemali, un pueblo pequeño y oculto por las montañas. En aquel pueblo, la gente era muy simpática, pues todos se conocían desde niños  incluso, había un refrán que decía: “Quien llegue aquí no querrá irse jamás”
Y así era, porque ni ella quería irse a pesar de no haber nacido allí, el pequeño lugar la había encantado de tal manera que ni siquiera recordaba su vida antes de haber llegado al pueblo, sino que solo recordaba lo que hacía.
Un día se encontraba como siempre una vez cada veinte años, andando en su bicicleta y a la vez disfrutando de los preciosos atardeceres de Chemali, hasta que se le acercó misteriosamente un hombre joven,  con un largo abrigo negro arrastrándose por el suelo, preocupado casi por necesidad por lo que veía. Entonces aprovecho que la mujer  se encontraba detenida para decirle:
- ¡Oiga  Señora quién es usted!,  no cree que es muy peligroso que ande en bicicleta tan rápido como lo hace y sobre todo a su edad.
El hombre consideró sus palabras y no entendía porque hacía tales preguntas.
La vieja entretenida se puso a reír tiernamente  y le dijo:
- Me llamo Margarita. Bueno y usted qué edad cree que tengo caballero.
El hombre preocupado por dar una respuesta que no le gustase a la anciana le respondió confundido:
- no lo sé, puede ser que tenga unos ochenta años.
La mujer sonriente le dijo al hombre:
- Equivocado estas joven, pues yo tengo diecisiete años y si no me crees te pido cierres tus ojos un momento y  vuelvas  a abrirlos,  para  que veas  lo ciego que éstas.
El hombre no le creía nada  incluso se reía de la imaginación que tenía  la anciana. La vieja entristecida le volvió a pedir que lo hiciera, entonces el hombre se vio obligado a hacerlo. Él cerró los ojos con fuerzas y al volver a abrirlos señora  había desaparecido, ya no estaba, se dio vuelta en busca de su figura y fue en ese momento que junto a un árbol estaba apoyada una hermosa joven de cabellos largos y oscuros, con un rostro encantador. Él se le acercó boquiabierto y le pregunto quién era, en ese momento, la muchacha se rió y su risa le pareció conocida al joven era muy melodiosa. La mujer  suspiro y luego le dijo:
- Soy Margarita, no me recuerdas. Te dije que tenía diecisiete y no me creíste. Ahora yo, no seré la anciana
El hombre confundido por la lo que le sucedía  miro sus manos y ahora estaban arrugadas, miro todo su cuerpo y estaba todo arrugado como un verdadero  viejo. Volvió a mirar a la mujer y ya no estaba. Después de muchos años el hombre supo que aquella mujer aparecía cada veinte años y tomaba  a un hombre que no supiera ver el interior de las personas  y lo transformaba en lo que era incapaz de vislumbrar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario