Como no sentir el filo de tu aliento,
ni de tu carne,
ni tu nocturna hipnosis
batalla
de los tactos eróticos entre cuatro mil desvelos
por
una fragancia aturdida
por la reina planetaria
de los nidales
por esa venus cósmica que ríe
y recuesta sus colores en los míos,
como el cielo en los océanos.
Bebida epicúrea
cómo es que te ciernes magnífica
en las copas milenarias de los árboles infinitos,
cómo pueden ser tus pelos,
tús lágrimas,
tus calores los que encadenen los mares
bravos
de un mundo que se rinde
y se detiene
por ver tu paso desnudo,
el del deseo al placer,
el de las diosas más atrevidas.
Por Rodrigo Burgos mi hermano de Fuego y Tierra
Carpe Diem C'est la Vie
La alegria ante Todo
Siempre Gracias
jueves, 11 de octubre de 2012
miércoles, 9 de mayo de 2012
La Anciana
Vivía una vez una anciana suspirosa y viuda desde
hacía muchos años llamada Margarita, que vivía en Chemali, un pueblo pequeño y oculto por las
montañas. En aquel pueblo, la gente era muy simpática, pues todos se conocían desde
niños incluso, había un refrán que decía:
“Quien llegue aquí no querrá irse jamás”
Y así era, porque ni ella quería irse a pesar de no haber
nacido allí, el pequeño lugar la había encantado de tal manera que ni siquiera
recordaba su vida antes de haber llegado al pueblo, sino que solo recordaba lo
que hacía.
Un día se encontraba como siempre una vez cada veinte años,
andando en su bicicleta y a la vez disfrutando de los preciosos atardeceres de
Chemali, hasta que se le acercó misteriosamente un hombre joven, con un largo abrigo negro arrastrándose por
el suelo, preocupado casi por necesidad por lo que veía. Entonces aprovecho que
la mujer se encontraba detenida para
decirle:
- ¡Oiga Señora quién es usted!, no cree que es muy peligroso que ande en bicicleta tan rápido como lo hace y sobre todo a su edad.
El hombre consideró sus palabras y no entendía porque hacía tales preguntas.
La vieja entretenida se puso a reír tiernamente y le dijo:
- Me llamo Margarita. Bueno y usted qué edad cree que tengo caballero.
El hombre preocupado por dar una respuesta que no le gustase a la anciana le respondió confundido:
- no lo sé, puede ser que tenga unos ochenta años.
La mujer sonriente le dijo al hombre:
- Equivocado estas joven, pues yo tengo diecisiete años y si no me crees te pido cierres tus ojos un momento y vuelvas a abrirlos, para que veas lo ciego que éstas.
El hombre no le creía nada incluso se reía de la imaginación que tenía la anciana. La vieja entristecida le volvió a pedir que lo hiciera, entonces el hombre se vio obligado a hacerlo. Él cerró los ojos con fuerzas y al volver a abrirlos señora había desaparecido, ya no estaba, se dio vuelta en busca de su figura y fue en ese momento que junto a un árbol estaba apoyada una hermosa joven de cabellos largos y oscuros, con un rostro encantador. Él se le acercó boquiabierto y le pregunto quién era, en ese momento, la muchacha se rió y su risa le pareció conocida al joven era muy melodiosa. La mujer suspiro y luego le dijo:
- Soy Margarita, no me recuerdas. Te dije que tenía diecisiete y no me creíste. Ahora yo, no seré la anciana
El hombre confundido por la lo que le sucedía miro sus manos y ahora estaban arrugadas, miro todo su cuerpo y estaba todo arrugado como un verdadero viejo. Volvió a mirar a la mujer y ya no estaba. Después de muchos años el hombre supo que aquella mujer aparecía cada veinte años y tomaba a un hombre que no supiera ver el interior de las personas y lo transformaba en lo que era incapaz de vislumbrar.
- ¡Oiga Señora quién es usted!, no cree que es muy peligroso que ande en bicicleta tan rápido como lo hace y sobre todo a su edad.
El hombre consideró sus palabras y no entendía porque hacía tales preguntas.
La vieja entretenida se puso a reír tiernamente y le dijo:
- Me llamo Margarita. Bueno y usted qué edad cree que tengo caballero.
El hombre preocupado por dar una respuesta que no le gustase a la anciana le respondió confundido:
- no lo sé, puede ser que tenga unos ochenta años.
La mujer sonriente le dijo al hombre:
- Equivocado estas joven, pues yo tengo diecisiete años y si no me crees te pido cierres tus ojos un momento y vuelvas a abrirlos, para que veas lo ciego que éstas.
El hombre no le creía nada incluso se reía de la imaginación que tenía la anciana. La vieja entristecida le volvió a pedir que lo hiciera, entonces el hombre se vio obligado a hacerlo. Él cerró los ojos con fuerzas y al volver a abrirlos señora había desaparecido, ya no estaba, se dio vuelta en busca de su figura y fue en ese momento que junto a un árbol estaba apoyada una hermosa joven de cabellos largos y oscuros, con un rostro encantador. Él se le acercó boquiabierto y le pregunto quién era, en ese momento, la muchacha se rió y su risa le pareció conocida al joven era muy melodiosa. La mujer suspiro y luego le dijo:
- Soy Margarita, no me recuerdas. Te dije que tenía diecisiete y no me creíste. Ahora yo, no seré la anciana
El hombre confundido por la lo que le sucedía miro sus manos y ahora estaban arrugadas, miro todo su cuerpo y estaba todo arrugado como un verdadero viejo. Volvió a mirar a la mujer y ya no estaba. Después de muchos años el hombre supo que aquella mujer aparecía cada veinte años y tomaba a un hombre que no supiera ver el interior de las personas y lo transformaba en lo que era incapaz de vislumbrar.
domingo, 6 de mayo de 2012
Inánime
Día convirtiéndose en noche
Quema el borde de mi alma
En la noche me vuelvo luminosidad.
Se apaga el fuego
Se deshacen mis huesos
En la noche me corta el aliento,
Se come mi lengua
Atrás, reversa, regreso.
En la noche lo real yo veo
Oculto en la luz del día
Ojos cosidos, sonrisa blanca
Sonámbulo,
Deambulo los pies
Al ritmo de un tambor
Manos cerradas, cabeza confusa
Permanezco,
En la obscuridad neblinosa
Al mecer de un bosque Tupido
Y allí, agonizante perduro.
En la Noche aún vivo
En el día aún no existo.
martes, 1 de mayo de 2012
Juventud
Con miedo de ser algo que ayer no era.
Siento una extraña sensación en mi cuerpo
Siento un peso distinto en mi conciencia
Siento entre mis manos el poder de mi vida
Siento que al verme no soy exactamente igual ayer.
Siento un peso distinto en mi conciencia
Siento entre mis manos el poder de mi vida
Siento que al verme no soy exactamente igual ayer.
Ya no soy la niña de mil sonrisas
Ya no soy la inocente alocada
Ya no soy solo miradas coquetas.
Ya no soy la inocente alocada
Ya no soy solo miradas coquetas.
Hoy soy distinta
Hoy tengo diecisiete
Y al volver a verme,
vislumbro belleza,
Encanto y dulzura
Pero no de una niña.
Hoy tengo diecisiete
Y al volver a verme,
vislumbro belleza,
Encanto y dulzura
Pero no de una niña.
Hoy soy una mujer
Con mis años bien puestos
Con mi cuenta regresiva de belleza
Que no se detendrá por ningún motivo.
Con mis años bien puestos
Con mi cuenta regresiva de belleza
Que no se detendrá por ningún motivo.
Mi mirada ahora es profunda
Mis ojos son más que un manantial de ideas
Mi cuerpo está esperándote
Y entre mis manos entrelazadas
Tengo la respuesta a tus caricias.
Mis ojos son más que un manantial de ideas
Mi cuerpo está esperándote
Y entre mis manos entrelazadas
Tengo la respuesta a tus caricias.
Hoy no voy a esperarte,
Hoy iré a buscarte.
Hoy iré a buscarte.
La vergüenza a un lado se ha hecho
Pues no hay tiempo para quien
Tiene el tiempo contado.
Pues no hay tiempo para quien
Tiene el tiempo contado.
Solo quiero decirte
Que hoy no encontrarás a la de ayer
Sino, a una nueva mujer
Que te dirá:
“ Tus brazos me pertenecen,
Tu vida me pertenece,
Tú,
me perteneces”
Que hoy no encontrarás a la de ayer
Sino, a una nueva mujer
Que te dirá:
“ Tus brazos me pertenecen,
Tu vida me pertenece,
Tú,
me perteneces”
lunes, 23 de abril de 2012
La Tristeza del ave fenix
Sigo aquí…
alzando mis alas en el viento
dejándome caer por los precipicios
que la vida me ofrece
El viento no me gusta,
hiere mis largas alas de fuego
mientras sigo cayendo
no me siento
Mi cuerpo es liviano
y mis lagrimas caen
mas lento de lo caigo,
tal vez el caer
es el motivo
de la tortura de mi muerte
que no debe ocurrir
Y sigo cayendo…
solamente acompañada
por la cristalización
de mis recuerdos descuidados
que en mi densidad de caída
se mantienen suspendidos
como precipitaciones desesperadas.
No sé si lo podré soportar
me aborrece esta sensación,
esto no es lo mío,
sin embargo, pareciera que no es
nada más que
el antojo de unos
infantiles sollozos.
Soledad
Dime tú que anhelas soledad
Porque en
este momento
Pudiendo estar acompañada
prefieres olvidarte de mi alma
Dejadme caminar contigo
junto a nuestro amor silencioso
que se desprende de estos cuerpos vacíos.
Dejadme acariciar tu pensamiento
para que abandones tu melancolía
pero no me abandones
no me dejes botada
mi alma necesita tu compañía,
permíteme acompañarte soledad
No te vayas de mi lado
sin explicarme
porque vaciarme cuando puedes albergarme
Quédate conmigo
pero ahora vete
Ahora olvídalo
no me expliques
solo dame tu mano desierta
y caminemos juntos,
en tu desesperanza.
Pudiendo estar acompañada
prefieres olvidarte de mi alma
Dejadme caminar contigo
junto a nuestro amor silencioso
que se desprende de estos cuerpos vacíos.
Dejadme acariciar tu pensamiento
para que abandones tu melancolía
pero no me abandones
no me dejes botada
mi alma necesita tu compañía,
permíteme acompañarte soledad
No te vayas de mi lado
sin explicarme
porque vaciarme cuando puedes albergarme
Quédate conmigo
pero ahora vete
Ahora olvídalo
no me expliques
solo dame tu mano desierta
y caminemos juntos,
domingo, 8 de abril de 2012
Dame tus labios y te lo digo
Kilos y kilos son lo que pesan mis manos
cuando me siento a tu lado
y tu mirada no se dirige a la mía.
Ojos hostigosos de ver
mirada eterna.
Bien me siento junto a ti
porque mi cuerpo se tranquiliza,
sin embargo, no olvido el daño
que tus labios carnosos y espinados
pueden llegar a provocarme,
pero te digo
Dámelos, solo dámelos
quiero la muerte por el deseo.
En un segundo me encuentro fascinada,
fascinada por el cariño que emano por ti
y por esos ojos brillosos y apasionados.
Olvido mi táctica de ataque,
olvido mi arrogancia y mi vanidad
para sentarme una y otra vez
en la misma habitación.
Sé que te podre encontrar en nuestro lecho
para abrazarte y confundirme nuevamente
por un hombre distante y frio
que solo a mí me provoca
un fogoso sentimiento.
Ahora me pregunto
qué le queda a una mujer inmune
más que el mismo hielo
más que la soledad junto a un cigarrillo.
Dedicado a quien me enamoró con la esencia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)